Uber for blood; el servicio de drones que envía sangre y salva vidas

Uber for blood; el servicio de drones que envía sangre y salva vidas

Lo bueno de la tecnología es que, por muy pensados que estén unos determinados artilugios para unos usos muy concretos, la sociedad siempre se encarga de encontrarles nuevas finalidades. Si a esto le sumamos el hecho de que los drones son una tecnología ya de por sí bastante amplia, que permite la inclusión de mil fines, las posibilidades se expanden. Y el último uso que le están dando a los drones te sorprenderá bastante.

Un drone que transporta medicamentos en áreas aisladas de Ruanda

En el país africano de Ruanda, se ha creado un servicio de drones para el transporte de sangre para transfusiones. Efectivamente, este servicio de entrega conformado por drones ha sido bautizado como “Uber for blood”, y se usa sobre todo para entregar sangre a pacientes y enfermos que se encuentran en situación crítica y muy extrema, así como a personas que viven o que están atrapadas en áreas de difícil acceso y que no tienen la posibilidad de llegar a un hospital a tiempo.

No obstante, el servicio también entrega productos médicos bajo demanda, como medicamentos o utensilios. Precisamente, lo que ha convertido a este servicio en un modelo pionero es que se ha llevado a cabo en un país en el que los hospitales no abundan, y una gran parte de la población vive muy lejos de hospitales. Sin embargo, es precisamente una empresa radicada en la ciudad californiana de Sillicon Valley la que está detrás de este novedoso proyecto.

La empresa se llama Zipline, y sus servicios funcionan 24 horas al día, 7 días a la semana. Además, funciona “llueva o haga sol”, según asegura la página web. El sistema según  el cual funciona parece sencillo. Son los enfermeros y médicos de las clínicas y hospitales los que tienen que pedirle a la compañía los productos que necesitan.

Cuando se recibe la orden, el centro de distribución de Zipline se encarga de seleccionar los artículos demandados y de empaquetarlos con las máximas garantías, de modo que se mantenga la cadena de frío en los casos en los que se requiere y se asegura la integridad del producto.

El tiempo es una cuestión muy importante en casos como estos, de modo que, en cuanto el pedido está listo, se envía por medio de un drone a una velocidad de hasta 110 kilómetros por hora. Así, los artículos médicos pueden llegar lo más rápido posible a su punto de destino, superando a los aviones o transportes de carretera como coches o camiones.

Cuando el drone llega a su destino, un paracaídas con el paquete se lanza en el área designada, de un radio no mayor que el de unos cuantos metros. Al personal médico que realizó el pedido le llega una notificación de que el pedido se ha entregado, para saber así que el paciente ha recibido los artículos que necesita. Cuando el drone regresa al centro de distribución, para una pequeña “parada en boxes”, antes de despegar otra vez a realizar otros pedido.

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